Hubo un tiempo que cantar era un arte que se concentraba sólo en eso y aquellos que lo apreciaban compraban sus discos, catapultando a la fama y fortuna a sus exponentes. A veces surgía un jugoso contrato publicitario. Pero en los últimos años la caída en la venta de discos ha sido tan descomunal que ahora, si un artista quiere una carrera lucrativa, tiene que ingeniárselas para vender no sólo su música, sino también su nombre y su imagen a través de perfumes, ropa, refrescos, chocolates y hasta papitas fritas. Así, lo que al principio era prácticamente un juego para reforzar la imagen se ha convertido en algo de rigor –y no sólo para las grandes estrellas.
“La gente se acostumbró a que la música es gratis” asegura Leila Cobo, directora ejecutiva de contenido y programación para la música latina de la revista Billboard. “Ahora, debido a la piratería y a las descargas ilegales de música por el Internet, prácticamente todo artista que va a sacar un disco tiene que conseguir un patrocinio publicitario. No olvidemos que el disco es una expresión artística, pero ahora realizarlo implica más trabajo y distrae a su exponente de lo que realmente quiere hacer: cantar.”
El asunto se complica, asegura Cobo, por la competencia: “No sé como se ha perpetrado la idea de que un patrocinio genera una danza de millones de dólares porque esto no siempre es así. Un contrato publicitario será lucrativo sólo si eres una súper star como Madonna pero para los que comienzan, va a ser muy difícil conseguir un anuncio y, si lo consiguen, quizás sólo les sirva para promover un tema musical o un concierto.”
Los que están de plácemes con estas nuevas estrategias son los especialistas en mercadeo pues las ventas de sus productos se disparan cuando una celebridad los promociona. A los fans, por su parte, les gusta ver la imagen de aquellos que admiran explorando otros campos de acción. ¿Quieres saber qué artistas han logrado algunos contratos importantes? ¡Descúbrelo aquí!

































